Vivimos en un entorno que cambia rápidamente. Como lo señala la Organización Mundial de la Salud, sobre la salud humana influyen en todo el mundo potentes y repetidos factores sociales: envejecimiento de la población, urbanización acelerada y generalización de modos de vida deficientes.

Cada vez más, los países ricos y pobres se enfrentan a los mismos problemas de salud. Uno de los ejemplos más notables de este cambio es que las enfermedades no transmisibles, como las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes o las enfermedades pulmonares crónicas han superado a las enfermedades infecciosas como principales causas de mortalidad en el mundo.

Uno de los factores de riesgo clave de las enfermedades cardiovasculares es la hipertensión (tensión arterial elevada HTA), que en 2013 ya afectaba a mil millones de personas en el mundo, y puede provocar infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares. Los investigadores calculan que la hipertensión provoca que mueran anualmente nueve millones de personas.

Sin embargo, este riesgo no tiene que ser necesariamente tan elevado. La hipertensión se puede prevenir. La prevención es mucho menos costosa y mucho más segura para los pacientes que intervenciones como la cirugía de revascularización miocárdica o la diálisis, que a veces son necesarias cuando la hipertensión no se diagnostica y no se trata.

Para el desarrollo de una enfermedad cardiovascular, la hipertensión es el factor de riesgo más importante, y que ésta sigue siendo la primera causa de muerte en la población del hemisferio occidental. La necesidad de tratamiento de la HTA en la población anciana es un hecho ya ampliamente demostrado en numerosos ensayos clínicos, en los que el tratamiento antihipertensivo se asocia a una reducción del riesgo de presentar una complicación cardiovascular. Los esfuerzos mundiales para hacer frente al reto que plantean las enfermedades no transmisibles han cobrado impulso a partir de campañas que impulsan distintos organismos, encabezados por las Naciones Unidas.

Sabiendo que el desarrollo de medicamentos que contribuyan a reducir este riesgo en la salud de los mayores, la Pontifica Universidad Católica de Chile y la Fundación del Adulto Mayor Clotario Blest impulsaron la participación de ambas instituciones en el Proyecto de Investigación “Nueva formulación farmacológica para el tratamiento y la prevención de la hipertensión arterial y disfunción vascular: respuesta integrada a una patología multifactorial”, que obtuvo el patrocinio y financiamiento del Fondo FONDEF, y cuyos resultados contribuirán a mejorar la condición de salud de las personas mayores.

En dicho contexto, ambas entidades están organizando el Segundo Seminario Internacional “La Salud del Adulto Mayor: Realidades y Desafíos 2016”, que se desarrollará el jueves 30 de junio de 2016, a partir de las 09.00 horas, en el Salón de Honor del Ex Congreso Nacional.

Para la materialización del Seminario, diversos servicios públicos nacionales -como SENAMA- e instituciones del ámbito legislativo -como la Cámara de Diputados-, previsión y salud, e internacionales como la Conferencia Interamericana de Seguridad Social, han comprometido su contribución, entendiendo que el espacio de análisis generará conocimiento que ampliará la base de soluciones para las personas mayores.